
Cómo preparar una deliciosa crema de guisantes con jamón paso a paso
Contenidos
- 1 Ingredientes necesarios para preparar crema de guisantes con jamón
- 2 Paso a paso: Cómo hacer crema de guisantes con jamón fácil y rápida
- 3 Consejos para potenciar el sabor de la crema de guisantes con jamón
- 4 Variaciones y trucos para personalizar tu crema de guisantes con jamón
- 5 ¿Qué acompañamientos van bien con la crema de guisantes con jamón?
Ingredientes necesarios para preparar crema de guisantes con jamón
Para preparar una deliciosa crema de guisantes con jamón, es fundamental contar con ingredientes frescos y de buena calidad. Entre los principales, se encuentran los guisantes verdes, que pueden ser frescos o congelados, dependiendo de la temporada y disponibilidad. Los guisantes aportan esa textura cremosa y un sabor dulce que combina perfectamente con el resto de los ingredientes.
Además, el jamón es esencial en esta receta, preferiblemente jamón serrano o jamón cocido, cortado en pequeños trozos o en lonchas finas. Este aporta un sabor intenso y salado que realza el plato. Para la base cremosa, se requiere también cebolla y ajos picados finamente, que se sofríen al inicio para potenciar su aroma y sabor.
No pueden faltar ingredientes que aporten cremosidad, como nata líquida o leche, además de un poco de caldo de pollo o vegetal para facilitar la cocción y obtener una textura suave. Finalmente, para condimentar, se emplean sal, pimienta y, si se desea, un toque de pimentón dulce o nuez moscada para dar un matiz adicional.
Paso a paso: Cómo hacer crema de guisantes con jamón fácil y rápida
Para preparar una deliciosa crema de guisantes con jamón en pocos pasos, comienza por pelar y lavar 500 gramos de guisantes frescos o descongelados. En una olla grande, sofríe una cebolla picada finamente en una cucharada de aceite de oliva hasta que esté transparente. Añade los guisantes y una rama de perejil, y cocina durante unos minutos para potenciar su sabor. Agrega suficiente caldo de verduras o agua para cubrir los ingredientes y deja que hierva a fuego medio durante unos 15 minutos, hasta que los guisantes estén tiernos.
Mientras se cocina, corta en pequeños dados aproximadamente 150 gramos de jamón serrano o jamón cocido, según tu preferencia. Cuando los guisantes estén listos, retira la olla del fuego y pasa todo por una batidora o procesador de alimentos hasta obtener una crema suave y homogénea. Si deseas una textura más fina, puedes colar la crema a través de un tamiz. Devuelve la crema a la olla, añade el jamón picado y calienta a fuego suave, permitiendo que el jamón se integre y se caliente sin llegar a hervir.
Para finalizar, ajusta la sazón con sal y pimienta al gusto. Si quieres una textura más cremosa, incorpora una cucharada de nata o leche y remueve bien. Sirve la crema caliente en platos hondos, decorando con un poco de jamón adicional o unas hojas de perejil fresco. Este método sencillo y rápido te permitirá disfrutar de una crema de guisantes con jamón deliciosa en poco tiempo, perfecta para una comida reconfortante.
Consejos para potenciar el sabor de la crema de guisantes con jamón
Para realzar el sabor de la crema de guisantes con jamón, es fundamental comenzar seleccionando ingredientes de calidad. Utiliza guisantes frescos o congelados de buena calidad y opta por un jamón ibérico o serrano que aporte un sabor intenso y auténtico. La calidad de estos ingredientes marcará la diferencia en el resultado final y permitirá que los sabores se destaquen con mayor intensidad.
Otra estrategia clave es el uso de especias y condimentos adecuados. Añade un toque de pimienta negra recién molida, nuez moscada o un poco de ajo en polvo durante la cocción para intensificar el aroma y sabor. También puedes incorporar unas hojas de laurel durante la cocción para aportar profundidad y un matiz aromático que complemente perfectamente los guisantes y el jamón.
Finalmente, la técnica de cocción y el momento de añadir los ingredientes influyen en el sabor final. Sofríe el jamón en trozos pequeños antes de agregar los guisantes y los líquidos, de modo que libere su grasa y sabor en la base de la crema. Además, ajustar la sal y el caldo utilizado, preferiblemente casero o de buena calidad, asegurará un resultado más sabroso y equilibrado. Incorporar un chorrito de aceite de oliva virgen extra al final también puede aportar un toque de riqueza y aroma adicional.
Variaciones y trucos para personalizar tu crema de guisantes con jamón
Para darle un toque único a tu crema de guisantes con jamón, puedes experimentar con diferentes variaciones en los ingredientes y técnicas de preparación. Una opción popular es agregar un toque de hierbas aromáticas como menta, perejil o cebollino, que aportarán frescura y intensidad al plato. Además, incorporar un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir realzará los sabores y aportará una textura más suave y sedosa.
Otra forma de personalizar esta crema es variando el tipo de jamón. Puedes optar por jamón serrano para un sabor más intenso y salado, o incluso probar con jamón ibérico si deseas un toque más gourmet. También es posible incluir otros ingredientes como patata o zanahoria en la cocción para obtener una textura más cremosa y dulzona, adaptando la receta a diferentes gustos y preferencias.
Para un truco adicional, te sugerimos tostar ligeramente el jamón antes de incorporarlo a la crema, lo que intensificará su sabor y aportará un matiz crujiente que contrasta con la suavidad de la puré. Además, puedes experimentar con diferentes texturas añadiendo croutons o un poco de queso rallado por encima, creando así una experiencia más completa y personalizada en cada cucharada.
¿Qué acompañamientos van bien con la crema de guisantes con jamón?
La crema de guisantes con jamón es un plato que se puede complementar con diversos acompañamientos para potenciar su sabor y textura. Una opción clásica y muy recomendable es servirla con pan crujiente, como tostadas de pan rústico o pan de molde tostado. Este tipo de acompañamiento aporta un contraste perfecto a la suavidad de la crema, además de ser ideal para mojar y disfrutar cada cucharada al máximo.
Otra opción interesante son las proteínas ligeras, como unos huevos cocidos o una pequeña ración de queso fresco. Estos ingredientes añaden un toque de sabor adicional y aportan valor nutricional sin sobrecargar el plato. También puedes optar por añadir unas lonchas de jamón ibérico o serrano en la misma crema, para intensificar el sabor y crear una experiencia más completa.
Por último, las verduras salteadas o al vapor, como zanahorias, espárragos o calabacín, funcionan muy bien como acompañamiento, aportando variedad y colores al plato. Estas verduras complementan la textura cremosa de la sopa y enriquecen el conjunto con su frescura y sabor natural.

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